Deerhoof – ‘Deerhoof vs. Evil’

26 01 2011

Lanzamiento: 24 de Enero de 2011
Género: Indie Rock
Sello: Polyvynil / ATP Recordings
Productor: Deerhoof

Desigual.
Sinónimos: asimétrico, distinto, impar, caprichoso, variable, desemejante… Podemos seguir con un puñado más de palabras. Si nos pusiéramos musicales, podríamos agregar, como banda, a Deerhoof, grupo indie de San Francisco que sufrió varias modificaciones desde sus comienzos y de formación étnica y musical heterogénea.

Hay cierto prurito que  vindica la unicidad, la identidad, lo singular de la producción artística. Ser desigual, ser impar, por el sólo hecho de serlo, no tiene mayor mérito artístico que el de proponérselo. En el caso de Deerhoof y, aún más, en el caso de ‘Deerhoof vs. Evil’, ser impar, ser distinto, es norma y no berretín. Son iguales siendo distintos, siendo erráticos, siendo tornadizos, siendo impredecibles.

‘Deerhoof vs. Evil’ es el décimo álbum de la banda en dieciséis años y es de digestión laboriosa. Muy laboriosa. Las letras de Satomi Matsuzaki son intrincadas y surrealistas. Su voz (y sus inflexiones en japonés), aniñada, llamativa e incluso perturbadora, a veces. La batería de Greg Saunier es asombrosa e innovadora por partes iguales y es el punto más alto del disco.

Musicalmente, el álbum propone la extravagancia, los bruscos cambios de ritmo, los cambios de clima abruptos (de música de kermese a música de nave espacial o de película brasileña sin solución de continuidad), la buena interpretación de esos ritmos por parte de una banda veterana y capaz y la idea conceptual de una pesadilla de colores fluorescentes, cantada con la voz de un hada menstruando.

Si el caos es la propuesta, el caos es la cuerda que une a las doce canciones de ‘Deerhoof vs. Evil’. Los sintetizadores amenazan en cada track con no amoldarse a ningún género y varían el clima desde las canciones más rockeras (‘The Merry Barracks’, ‘Super Duper Rescue Heads!’), la música de videojuego retro (‘Let’s Dance the Jet’), hasta el flamenco (‘No One Asked to Dance’). ‘Behold a Marvel in the Darkness’ o ‘Must Fight Current’ son menos arduas, con límites visibles y propuesta lounge. Como ‘C’Moon’, que le pone inocencia y simpleza a un álbum empinado. Todas esas pequeñas seguridades chocan contra el acantilado abrupto que es ‘I Did Crimes for You’, en cuanto a los mencionados cambios de ritmo. El caos es la propuesta, es la identidad y es el desarrollo.

‘Deerhoof vs. Evil’ propone muchas preguntas (y muchas de ellas válidas y desafiantes) pero no ofrece ninguna respuesta que les corresponda. Ofrece otras respuestas. Propone el caos y lo logra. Propone atraparte y lo hace. No siempre de la manera agradable, pero lo hace. Y eso es imposible de soslayar.

7 de 10

Review by Fernando Urralburu.

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