Raekwon – ‘Shaolin Vs. Wu-Tang’

21 03 2011

Lanzamiento: 08 de Marzo de 2011
Género: Hip hop
Sello: Ice H20 / EMI
Productor: Raekwon

Casi un año y medio después de sacar el mejor álbum de hip hop del 2009 y una joyita en general, Corey Woods aparece temprano en una escena musical que ya tuvo un par de buenos lanzamientos en lo que va del 2011.

Shaolin Vs Wu-Tang tiene muchas apariciones de los amigos del clan, un montón de temas y todo lo que se necesita para contentar a los seguidores del género, junto con un par de lecciones para los MC wannabes.

A diferencia de lo que estamos acostumbrados a abrazar en el hip hop del nuevo siglo, Raekwon mantiene características del género de la vieja escuela, aggiornadas con una producción sofisticada y varios giros interesantes.

Sin embargo, no llegan a redondear un producto del todo ganchero y uno se va perdiendo a lo largo de los diecisiete temas que componen el LP.

El primer tercio del producto es el mejor, mayormente gracias a ‘Chop Chop Ninja’ y ‘Every Soldier in the Hood’. Del resto, solo es reusable ‘Rock N Roll’, con la participación estelar de Ghosface Killah.

La nueva presentación de Raekwon es un disco de transición entre su mejor trabajo y lo que vendrá que, esperemos, nos dé más hits en un envase más chico.

4,5 de 10

Review by Facundo Zocola.

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Go Radio – ‘Lucky Street’

9 03 2011

Lanzamiento: 01 de Marzo de 2011
Género: Punk pop
Sello: Fearless
Productor: Tim O’Heir

Después de tres años y dos EP, Go Radio saca su primer LP, Lucky Street. En este caso, Lancaster (ex Mayday Parade) nos trae todo su punk pop acompañado de un par de baladas que dan la impresión de ser un capricho del ególatra cantante.

El disco comienza con unas sirenas de policía que, por un segundo, nos hacen creer que estamos frente a algo emocionante, algo que puede llegar a ser una experiencia escuchar, algo desafiante. Lamentablemente, la sensación de estar a punto de ver un recital de los Ramones dura poco. El punk se deja vencer por el pop. Y el pop no es tan bueno como para gustar.

Go Radio y particularmente Lucky Street cuentan con un problema grave: la forma de cantar de Lancaster es, aunque expresiva, sumamente monótona. Sería injusto decir que la totalidad del producto es mala, pero la sensación de escuchar lo mismo una y otra vez hace que no se pueda disfrutar lo bueno del disco.

Justamente cuando escapa de la monotonía y apuesta un poco más es cuando todo se torna más ameno y da fuerza para terminarlo. ‘Kill The Beast’ y ‘Fight Fight (Reach for the Sky)’ son los dos mejores tracks. Precisamente porque rompen con todo el resto, recuperando la esencia punk y dejando de lado la melancolía.

En ‘Kill the Beast’ los lloriqueos están acompañados por baterías y bajos que tranquilamente podrían salir de un CD de Bad Religion o Rancid. Mientas que en ‘Fight Fight (Reach for the Sky)’ Lancaster se replantea su forma de cantar (afortunadamente) y es acompañado por una guitarra furiosa que nos demuestra que incluso en el punk queda bien un buen solo.

Lucky Street cierra de la manera más sentimental posible. John y sus hermanos Erin y Daniel Lancaster le cantan a su progenitor una balada (que repite en el LP) llamada ‘Forever My Father’.

4,5 de 10

Review by Federico Milstein.





La Sera – ‘La Sera’

18 02 2011

Lanzamiento: 15 de Febrero de 2011
Género: Indie pop
Sello: Hardly Art
Productor: Brady Hall

Luego de un moderado éxito con Vivian Girls, su primera banda, Katy Goodman decidió demostrar sus dotes como solista y compositora. Bajo el sello Hardly Art (The Dutchess and the Duke, Le Loup), se despega un poco del pop punk de Brooklyn que la caracterizó en sus comienzos, para adentrarse en el mundo de lo que ella misma denomina “dreamy pop”, un estilo que se conforma de letras melancólicas e hipnóticas, contrastadas con una musicalización soleada e infantil.

En ‘La Sera’ nos encontramos con voces dulces y etéreas, una guitarra mediocre y una batería que acompaña sin sobresalto. Goodman es una fanática del pop y surf rock de los años ’50, por lo que el disco está repleto de sonidos retro. Los lyrics no son de lo más innovador: tratan por completo de amores, de amores muertos y… de muertos que se convierten en amores.

Nos recibe con ‘Beating Heart’, una balada compuesta de improvisados delirios “románticos”. El segundo tema, ‘Never Come Around’ (la joyita del disco) es adictivo e ideal para una noche de halloween, de “trick or treat” y, como no podía ser de otra forma… de desamores. Continúa ‘You`re Going to Cry’, que nos grita ‘I saw right through your eyes, I saw through darkened skies, you’re going to cry’, acompañado de un torpe e insuficiente rasgueo de guitarra.

Aparecen ‘Left the World’, muy a lo sunshine pop, a lo sixties, a las camionetas con margaritas pintadas en el techo, y ‘Hold’, que nos pone los pelos (y los corazones) de punta, haciéndonos padecer un abrazo amoroso que finaliza con la muerte (y sí… nuevamente muerte). Casi al final, ‘Devils Hearts Grow Gold’ nos susurra con tímida malicia “and you’re not gonna sleep till you find your soul”. Todo acaba (por suerte) con ‘Lift off’, que dura lo que un parpadeo.

El mayor acierto de este disco es, sin lugar a dudas, su brevedad (doce temas que conforman, en total, 26 minutos), ya que las letras y sonidos son reiterativos, monótonos y aburridos. Esto no hace que ‘La Sera’ sea un producto espantoso, sino más bien un intento de algo que (esperemos) se modifique y mejore. La suave voz de Katy no basta y su constante tragicomedia suicida agota.

4,50 de 10

Review by Melisa Blanca Tassano.





The Dears – ‘Degeneration Street’

15 02 2011

Lanzamiento: 15 de Febrero del 2011
Genero: Indie Rock
Sello: Dangerbird / Pheromone
Productor: Tony Hoffer

Esta vez, los seis integrantes de The Dears nos ofrecen deleitarnos con su quinto álbum de estudio. Es una lástima que no lo consigan. La oferta de estos chicos fue siempre la misma y es por esto que en todos sus años de trayectoria nunca lograron sorprendernos. Y no porque sus canciones sean malas, sino porque nos trasmiten una sensación de repetición, de poca originalidad y de falta de carisma. La idea final es siempre la misma y lleva a la decepción.

Con ‘Degeneration Street’, nos presentan una mezcla de jazz, rock, electrónica y demases. A priori, promete. El primer track, ‘Omega Dog’, comienza con acordes atractivos, pero luego llega el canto y perdemos lo bueno que había. Segundo tema, nada nuevo, nada que resalte: aburre. ‘Blood’ es el tercer track, tirando a orquesta rockera, agresiva, nos gusta un poco más.

Los cuatro temas siguientes (‘Thrones’, ‘Lamentation’, ‘Torches’ y ‘Galactic Tides’) son aburridos, lentos, repetitivos. Sentimos que falta algo, un retoque de color, mas armonía. Nos preguntamos si Murray Lightburn (vocalista) está deprimido. Es la única explicación para que cuatro canciones seguidas hayan sido slow y depresivas. Y, al fin, encontramos una salida feliz con ‘Yesteryear’, que, sin ser un hit, nos aleja del mal trago.

La producción de ‘The Dears’ alterna, luego, algunas pistas decentes (‘Stick with Me Kid’, ‘Unsung’ y ‘1854’) con otros no tanto (‘Tiny Man’, ‘Easy Suffering’). Sin embargo, el aburrimiento nos gana, al punto de no saber que más nos podemos encontrar en ‘Degeneration Street’.

Cerrando, el tema homónimo, que no suma ni resta. Simplemente está ahí, confirmando nuestra visión del LP y de la banda. Fueron un total de catorce canciones, de las cuales tres son medianamente buenas y a las otras once les falta ese algo especial.

Nos alivia pensar que esta banda puede llegar a evolucionar. A innovar. A cambiar nuestra perspectiva sobre sus álbumes, ya que si bien sus temas no destacan, en algún momento tal vez lo hagan. Solo necesitan un empujón. Las bases están, ahora hay que pulirlas como es debido.

4.5 de 10

Review by Juan I Zapata.





Esben and the Witch – ‘Violet Cries’

8 02 2011

Lanzamiento: 31 de Enero de 2011
Género: Gothic Rock
Sello: Matador
Productor: Daniel Copeman

‘Violet Cries’ es un disco difícil de abordar. El debut de este trío de Brighton, producido bajo el sello Matador Records, logra meternos de lleno en la atmósfera oscura y fantasmagórica de lo gótico, con esas pinceladas de sintetizador que siempre le sentaron bien. El problema principal radica en que nos lleva a un lugar en el que no queremos estar.

La fórmula utilizada es siempre la misma: ir de menor a mayor intensidad gradualmente, en un crescendo continuo que casi siempre se queda en el camino y que cuando no lo hace, aprieta el freno demasiado pronto. Estos pocos momentos de catarsis se ven opacados tanto por una producción deficiente como por la ambiciosa cantidad de sonidos y efectos utilizados para crearlos, provocando una bola de ruido en la que se pierden todas las melodías.

Ya desde ‘Argyria’, el primer track, nos encontramos en el tedioso estado de tranquila tensión que no podremos abandonar en ningún momento del disco.
‘Marching Song’, ‘Hexagons IV’ y ‘Chorea’, al ser las más accesibles, son las únicas gotas de digestivo con las que contamos para pasar el álbum. La mayoría del resto de los temas muestran una uniformidad de recursos que hace que se confundan los unos con los otros, manteniéndolos en el anonimato.

La voz de la cantante, que pretende ser etérea pero que parece sonar desde la ducha, no busca destacarse, sino más bien ser tratada como un instrumento más para mantener el clima.

‘Eumenides’, el tema más largo (con poco más de seis minutos), es el mejor momento del disco. Con un buen manejo del clima, nos transporta, desde una brisa compuesta de coros fantasmales y unas cuerdas lacónicas, a una tormenta casi bailable de sintetizadores en la que la cantante finalmente deja escapar su Siouxsie Sioux al grito de “Silver bullets for sinners hearts”.

Difícil de digerir incluso para un paladar acostumbrado a los vicios de un género árido, ‘Violet Cries’ no pierde su idea en ningún momento. Una vez superada la tarea ciclópea de escucharlo de principio a fin, muestra una coherencia que permite justificarlo y apreciar sus méritos, pero no perdonar sus defectos.

4,5 de 10

Review by Alejandro Ganduglia.





Apex Manor – ‘The Year of the Magical Drinking’

28 01 2011

Lanzamiento: 25 de Enero de 2011
Género: Indie Rock
Sello: Merge
Productor: Dan Long / Brian Whelan

Tras la separación de The Broken West, Ross Flournoy se lanzó a la carretera en la búsqueda de un nuevo camino musical. Se estacionó en Pasadena con la intención de ser el amo de su propio destino escribiendo canciones (declaraciones del propio Ross). El disfrute que le proveía la tranquilidad suburbana se vio abruptamente interrumpido por el temido mal conocido como “el bloqueo del escritor”.

Los meses pasaban y seguía en punto muerto.

Ante la necesidad de conseguir algo de inspiración, Flournoy se adentró en un concurso de composición de canciones online propuesto por NPR´S Monitor Mix Blog. El desafío de componer, grabar y subir un tema en el transcurso del fin de semana puso en marcha su entusiasmo y lo llevó a componer ‘Under the Gun’, tema con el cual ganó el concurso. Ross Flournoy aprovechó el envión y, junto con Adam Viña, continuó escribiendo. Con veinticinco canciones en su repertorio se asoció con su ex compañero de banda, Brian Whelan, para grabar algunas demos. Conformes con el resultado, decidieron avanzar un poco más y dar origen a Apex Manor.

‘The Year of Magical Drinking’ es el resultado de meses de estancamiento y una abrupta puesta en marcha.

‘The Year of Magical Drinking’ es el orgullo de Ross Flournoy porque es la primera colección de canciones donde siente que está diciendo todo lo que calló durante The Broken West.

El disco comienza con ‘Southern Decline’, un tema que quiere arrancar pero no llega a nada: se estanca en ritmos repetitivos que nos dejan esperando, hasta que se ahoga en un final sorpresivo por la falta de sorpresa. Continúa con ‘Under The Gun’, la gran ganadora. Una canción sencilla y discreta que parece ser un tributo a Paul McCartney, donde Ross se sincera y pide disculpas porque su vida se convirtió en una isla y se siente bajo presión (aceptamos las disculpas).

Prosigue en línea recta con ‘The Party Line’ y baja la marcha con ‘My My Mind’, donde hay que esforzarse por no atascarse entre la instrumentación minimalista y el desencanto casi imposible de creer en la voz de Flournoy. Pisa (por fin) el acelerador con ‘Teenage Blood’, que nos despabila con su sonido de rock de garaje adolescente. Del resto de los treinta y cinco minutos que dura este viaje, rescatamos ‘Holy Roller’ porque es sentida y no amaga en ningún momento, manteniendo el paso tenue y constante.

‘The Year of Magical Drinking’ nos ofrece diez canciones que no nos vuelan la cabeza, dándonos la sensación de ser resultado de la lucidez que sobreviene tras una bocanada de aire en un momento de asfixia. Esperemos que Ross se estabilice antes de proponer una segunda entrega o que en el trayecto se reencuentre con sus ex compañeros y su música vuelva a sonar menos atropellada.

4.5 de 10

Review by Paola Roxana Duré.

 

Tras la separación de The Broken West, Ross Flournoy se lanzó a la carretera en la búsqueda de un nuevo camino musical. Se estacionó en Pasadena con la intención de ser el amo de su propio destino escribiendo canciones (declaraciones del propio Ross). El disfrute que le proveía la tranquilidad suburbana se vio abruptamente interrumpido por el temido mal conocido como “el bloqueo del escritor”.


Los meses pasaban y seguía en punto muerto.


Ante la necesidad de conseguir algo de inspiración, Flournoy se adentró en un concurso de composición de canciones online propuesto por NPR´S Monitor Mix Blog. El desafío de componer, grabar y subir un tema en el transcurso del fin de semana puso en marcha su entusiasmo y lo llevó a componer ‘Under the Gun’, tema con el cual ganó el concurso. Ross Flournoy aprovechó el envión y, junto con Adam Viña, continuó escribiendo. Con veinticinco canciones en su repertorio se asoció con su ex compañero de banda, Brian Whelan, para grabar algunas demos. Conformes con el resultado, decidieron avanzar un poco más y dar origen a Apex Manor.


‘The Year of Magical Drinking’ es el resultado de meses de estancamiento y una abrupta puesta en marcha.

‘The Year of Magical Drinking’ es el orgullo de Ross Flournoy porque es la primera colección de canciones donde siente que está diciendo todo lo que calló durante The Broken West.


El disco comienza con ‘Southern Decline’, un tema que quiere arrancar pero no llega a nada: se estanca en ritmos repetitivos que nos dejan esperando, hasta que se ahoga en un final sorpresivo por la falta de sorpresa. Continúa con ‘Under The Gun’, la gran ganadora. Una canción sencilla y discreta que parece ser un tributo a Paul McCartney, donde Ross se sincera y pide disculpas porque su vida se convirtió en una isla y se siente bajo presión (aceptamos las disculpas).

Prosigue en línea recta con ‘The Party Line’ y baja la marcha con ‘My My Mind’, donde hay que esforzarse por no atascarse entre la instrumentación minimalista y el desencanto casi imposible de creer en la voz de Flournoy. Pisa (por fin) el acelerador con ‘Teenage Blood’, que nos despabila con su sonido de rock de garaje adolescente. Del resto de los treinta y cinco minutos que dura este viaje, rescatamos ‘Holy Roller’ porque es sentida y no amaga en ningún momento, manteniendo el paso tenue y constante.

‘The Year of Magical Drinking’ nos ofrece diez canciones que no nos vuelan la cabeza, dándonos la sensación de ser resultado de la lucidez que sobreviene tras una bocanada de aire en un momento de asfixia. Esperemos que Ross se estabilice antes de proponer una segunda entrega o que en el trayecto se reencuentre con sus ex compañeros y su música vuelva a sonar menos atropellada.

4.5 de 10

Review by Paola Roxana Duré.





Braids – ‘Native Speaker’

12 01 2011

Lanzamiento: 18 de Enero de 2011
Género: Indie Pop / Electronic
Sello: Kanine

Embarcados con la bandera alta, flameante, del indie-pop (como es habitual hoy en día) este cuarteto canadiense nos ofrece su primer LP, ‘Native Speaker‘.

El corte, ‘Lemonade’, si bien tuvo buena repercusión, con sus innegables intenciones de dar comienzo a un disco atmosférico, peca de lánguido, en un loop de casi siete minutos (por no decir de cuarenta, la duración total del disco).

Native Speaker‘, sin embargo, tiene puntos rescatables. En particular las voces, a cargo principalmente de Raphaelle Standell-Preston (también en guitarra), con tintes que recuerdan a Annabella Lwin (Bow Wow Wow), quien parece ser el centro de gravedad de la banda.

Es justamente en esa armonía cuando encontramos bocanadas momentáneas y agradables para el paladar. Luego caemos en algo insoportable, no por la mala calidad, sino por el abuso de una fórmula que no da resultado.

Son ‘Glass Deers’ o ‘Same Mum’ quizás los momentos más gratos, pero no podemos encontrar un track sólido.

La sensación general es la misma que la que deja “Náufrago”, película protagonizada por Tom Hanks: si durara la mitad, sería un peliculón.

Más allá de esto, es un producto interesante (pero no necesariamente bueno) y, aunque peque de ambicioso, no está de más prestar atención al futuro de esta agrupación (eso sí, tengan cuidado con el “repeat all”, el disco podría reproducirse nuevamente).

4,5 de 10

Review by Agustín Olaizola.








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