The Death Set – ‘Michel Poiccard’

17 03 2011

Lanzamiento: 15 de Marzo de 2011
Género: Alternative rock
Sello: Counter Records
Productor: Johnny Siera / Daniel Walker

The Death Set es una bomba y si explota rompe todo.

La banda no pasa sólo por lo musical. Tanto la estética de los discos y pósters, como sus shows, son absolutamente vanguardistas. Michel Poiccard, su segundo trabajo de estudio, no es una excepción. Treinta y cinco minutos, diecisiete tracks, varios nombres graciosos y fiesta, mucha fiesta.

Desde el tema numero dos (ya que el primero son cinco segundos de una voz robótica diciendo “I wanna take this tape and blow up ya fuckin’ stereo“) conecta una seguidilla de no más de ocho minutos en la que, con sólo cuatro temas, nos pinta un poco el panorama que está por venir (aunque siempre hay que esperar más sorpresas tratándose de The Death Set): ‘Slap Slap Slap Pound Up Down Snap’ arranca con un descontrol y frenesí que se continua en ‘We Are Going Anywhere Man’ y se plasma por casi toda la extensión del producto.

‘Can You Seen Straight’ baja un poco la tensión, y demuestra que The Death Set no está acá solo para hacer ruido. Es apto para todo público y suena muy bien.

‘Is That a French Dog?’ y ‘I Miss You Beau Velasco’ son dos homenajes al difunto Beau Velasco, amigo y co-fundador de la banda. El segundo, aunque lejano del estilo general de la banda, es sin duda una de las mejores y más emotivas partes del producto.

Entre gritos y melodías fiesteras, que nos plantean la duda si estamos escuchando Los Campesinos o Black Flag (si, es así de extremista) aparece otra de las sorpresas que tiene guardada la banda liderada por Johnny Siera: un instrumental de menos de 30 segundos que se llama ‘Kittens Inspired By Kittens’ mezclando bases pregrabadas y scratching con sonidos oníricos y maullidos de gatos.

Seguir hablando de las bondades y lo que tiene para ofrecer The Death Set es en vano. La fiesta no se puede describir con palabras.

9 de 10

Review by Federico Milstein





The Baseball Project – Volume 2: ‘High and Inside’

13 03 2011

Lanzamiento: 01 de Marzo de 2011
Género: Alternative rock
Sello: Yep Roc
Productor: Adam Selzer

Los 90’ siguen más vivos que nunca. Y a pesar de vivir en 2011, es la primera idea que se nos viene a la cabeza escuchando Volume 2: High and Inside de la flamante agrupación The Baseball Project, que tiene entre sus filas a respetados músicos de la escena under del indie americano, entre quienes destaca el guitarrista de R.E.M., Peter Buck.

La segunda placa de esta interesante banda nos trae una colección de agradables canciones de corte indie rock alternativo, que, sin ser demasiado pretenciosas, logran su cometido: hacernos pasar cuarenta y dos minutos de divertidos momentos de rock pop ganchero y melodías pegadizas y fácilmente coreables.

El disco se abre paso con la nostálgica y hitera ‘1976’, con distorsiones muy sutiles y fraseos de guitarra adictivos, con unas voces que inmediatamente nos remiten a R.E.M. o incluso los primeros Pavement; el “always nineteen seventy-six” se graba como un tatuaje en el oído.

‘Panda and The Freak’ ofrece un punk rock seguro de sí mismo que merodea entre los Ramones mas descontrolados mezclados con unas estructuras medio Nirvanescas; pegadiza, potente, pop, lo tiene todo para enganchar.

A los temas antes mencionados seguirán otros interesantes momentos de revival alternativo, como la simpática ‘Fair Weather Fans’, un tema con colores de Weezer lleno de buenas vibras ideal para escuchar en un descapotable llegando a la playa; la soberbia ‘Don’t Call Them Twinkies’, un tema poderoso y sobrio al mismo tiempo, con un inicio de guitarras demoledor que incluye distorsiones y wah, y unas estrofas que valen la pena tararear por su enorme poder melódico y de disuasión hasta la llegada del estribillo, el clímax que eleva a la canción casi al status de himno; si hubiese aparecido en los 90’, hoy sería recordada como tal.

La popera ‘Chin Music’ quizá no aporte demasiado al disco; si bien la melodía no deja de tener su gancho y los pianos cabaretescos suenan interesantes, puede resultar ciertamente aburrida en comparación a la seguidilla de buena calidad apreciada hasta el momento.

‘Buckner’s Bolero’ será el momento más aburrido del disco. Un tema demasiado tranquilo, monótono y largo (casi seis minutos de mismo ritmo, misma melodía, misma estructura, y un crescendo que nunca llega a desarrollarse). ‘Tony (Boston’s Chosen Son)’ nos devolverá de una cachetada a la buena orbita de la primer parte del disco en medio de guitarras psicodélicas con influencias de Oasis y unas voces reverberadas con tintes góticos tenebrosos a lo Bauhaus que serán escoltadas por solos y riffs de gran contundencia.

La descaradamente ramonera ‘Ichiro Goes to the Moon’ lleva a que las piernas del oyente cobren vida propia y las ganas de saltar no sean voluntarias; la melodía es perfecta, la emotividad y las guitarras pseudo-disonantes que frasean sobre esos power chords también lo son, y así se conforma todo un hit de dos minutos verdaderamente aplaudible.

Sobre el final del disco, nos encontramos con la rockanrollera y aburrida ‘The Straw That Stirs the Drink’ que peca de la misma monotonía de ‘Chin Music’. La melódica ‘Look Out Mom’, con unas campanillas navideñas y una melodía que a primera escucha puede resultar extraña, pero que gana y mucho cada vez que el oído cata sus variados matices, sobre todo en como la voz se acompaña muy bien de unas simples pero efectivas guitarras apenas distorsionadas y un solo de lo mas torcido y desprolijo, pero extremadamente hipnótico, de esos que solo Kurt Cobain hacia.

Cierran la acústica ‘Pete Rose Way’, que sin ser sorprendente, causa ternura y se le agarra cariño por la sinceridad de su pequeña gran melodía que acompaña durante dos minutos; la popera y poco carismática ‘Twilight of My Career’, que no es más que una variante de otros temas del disco, y la balada acústica e intimista ‘Here Lies Carl Mays’, con unos coros estilo Queen y un ambiente melancólico y de atardecer con sonidos de fondo. Se nota a la legua que el tema busca emocionar y hay que reconocer que lo consigue dándole un broche de oro más que decente al álbum.

Volume 2: High and Inside es un disco de grandes canciones alternativas mezcladas con unas pocas algo menos interesantes, pero que sin dudas merece la pena ser escuchado y disfrutado, para recordar un poco de esa inocencia juvenil perdida que no se olía hace tiempo en un disco de rock, para ser más precisos, desde los años 90’.

7 de 10

Review by Facundo Zocola.





R.E.M. – ‘Collapse into Now’

10 03 2011

Lanzamiento: 08 de Marzo de 2011
Género: Alternative rock
Sello: Warner Bros.
Productor: Jacknife Lee & R.E.M.

Monster fue un gran disco que salió en un gran año para la industria, 1994. Desde ese momento, R.E.M. ha lanzado, con Collapse into Now, seis producciones de estudio, todas buenas, ninguna premium (tal vez Accelerate sea la mejor lograda) y un montón de canciones lindas y tristes.

Álbumes que hicieron las delicias de los acérrimos seguidores de la banda (que son muchos y tienen cada vez menos pelo y más anécdotas) y que fueron escuchados con gusto y sin mucha repetición por el resto de los mortales.

Collapse into Now mantiene esa meseta en muchos aspectos, pero nos ofrece algunas novedades que son bien recibidas y que aportan algo de frescura a una banda que por trayectoria, logros y calidad, no debería necesitarla.

El LP suena a R.E.M., es menos político, más humano, con vaivenes en el ritmo, sin tracks malos pero sí cambiantes e invitados importantes (Patti Smith, Eddie Vedder). Tranquilo, rockero y con las ganas de siempre de Buck, Mills y Stipe de hacer las cosas bien.

Con tres singles dando vueltas hace un tiempo por la web, la sorpresa no se esperaba. Hay, en efecto, un hit, que es ‘Überlin’, el mejor tema que nos regala la banda de Georgia en mucho, mucho tiempo.

Luego, alternamos el rock (‘Mine Smells Like Honey’, ‘Discoverer’) con tracks estilo canción (‘Oh My Heart’, ‘Every Day Is Yours to Win’) definiendo el producto más reciente de R.E.M. con un eclecticismo que no estaba tan presente en sus anteriores trabajos y que refresca.

Es difícil predecir que giro tomarán de acá en adelante con cada paso que den y con poco más de treinta años de carrera bajo el brazo.

Michael Stipe, Peter Buck y Mike Mills no harán, eso sí, ningún álbum malo.

7,5 de 10

Review by Facundo Zocola.

 

Monster fue un gran disco que salió en un gran año para la industria, 1994. Desde ese momento, R.E.M. ha lanzado, con Collapse into Now, seis producciones de estudio, todas buenas, ninguna premium (tal vez Accelerate sea la mejor lograda) y un montón de canciones lindas y tristes.

 

Álbumes que hicieron las delicias de los acérrimos seguidores de la banda (que son muchos y tienen cada vez menos pelo y más anécdotas) y que fueron escuchados con gusto y sin mucha repetición por el resto de los mortales.

 

Collapse into Now mantiene esa meseta en muchos aspectos, pero nos ofrece algunas novedades que son bien recibidas y que aportan algo de frescura a una banda que por trayectoria, logros y calidad, no debería necesitarla.

 

El LP suena a R.E.M., es menos político, más humano, con vaivenes en el ritmo, sin tracks malos pero sí cambiantes e invitados importantes (Patti Smith, Eddie Vedder). Tranquilo, rockero y con las ganas de siempre de Buck, Mills y Stipe de hacer las cosas bien.

 

Con tres singles dando vueltas hace un tiempo por la web, la sorpresa no se esperaba. Hay, en efecto, un hit, que es ‘Überlin’, el mejor tema que nos regala la banda de Georgia en mucho, mucho tiempo.

 

Luego, alternamos el rock (‘Mine Smells Like Honey’, ‘Discoverer’) con tracks estilo canción (‘Oh My Heart’, ‘Every Day Is Yours to Win’) definiendo el producto más reciente de R.E.M. con un eclecticismo que no estaba tan presente en sus anteriores trabajos y que refresca.

 

Es difícil predecir que giro tomarán de acá en adelante con cada paso que den y con poco más de treinta años de carrera bajo el brazo.

 

Michael Stipe, Peter Buck y Mike Mills no harán, eso sí, ningún álbum malo.

 

7,5 de 10

 

Review by Facundo Zocola.

 





DeVotchKa – ‘100 Lovers’

8 03 2011

Lanzamiento: 01 de Marzo de 2011
Género: Alternative rock
Sello: Anti
Productor: Craig Schumacher

DeVotchKa son cuatro músicos que tocan casi doce instrumentos.

‘100 Lovers’ es un álbum que no deja de hacernos saber, en ningún momento, que este viaje indie-folk-experimental-latino-rumano-ruso-punk está siendo guiado por una banda competente y con oficio más que demostrado y que la propuesta general de DeVotchKa se está desarrollando con riqueza verdadera.

‘The Alley’ abre el disco con un piano y luego las cuerdas se hacen cargo de todo el volumen musical de ‘100 Lovers’. ‘All The Sand In All The Sea’ aprovecha la capacidad vocal de Nick Urata, que se despacha con un “and don’t forget me, look back fully / Here’s the part that always gets me”, que deja bien en claro que buscan estos chicos líricamente.

El álbum alterna tracks que tienen cierta velocidad (para la propuesta) como el efectivo single que nombra el disco, que es lo más cercano a una canción pop regular que vamos a encontrar, con ritmos latinos marcadísimos (‘Contrabanda’), donde un acordeón y los vientos se ponen mariachis, con ritmos complejos que suenan a Europa del Este (‘Ruthless’, ‘The Common Good’, ‘Bad Luck Heals’), con temas que proponen un tránsito marcadamente más lento, como ‘Sunshine’, que cierra el disco de manera eficiente y griega.

La producción es de Craig Schumacher, que siempre se lució con Calexico y esa experiencia (y esa solidez) se nota en este disco.

‘100 Lovers’ parece por momentos en deuda con el primer trabajo de Arcade Fire y tal vez lo esté. Eso no importa. La propuesta de esta banda de Denver puede no ser la más accesible pero es sincera, es gratificante y es completa. MUY recomendado.

7 de 10

Review by Fernando Urralburu.





Danielson – ‘Best of Gloucester County’

2 03 2011

Lanzamiento: 22 de Febrero de 2011
Género: Alternative rock
Sello: Joyful Noise Recordings
Productor: Daniel Smith

Pop pegajoso, folk, rock alternativo, baroque, gospel, psicodelia, sinfonía, hasta momentos de grunge. ¿Creen que un disco no puede hacer convivir tal cantidad de estilos en poco más de cuarenta minutos y once canciones, de una manera original,  personal, soberbia, variada y sin perder coherencia alguna? Sólo hay una respuesta posible, cuyo dueño tiene el nombre de Danielson: su disco ‘Best of Gloucester County’ entrega uno de los mejores trabajos del año que seguramente no pasará desapercibido entre los amantes de la buena música indie y alternativa.

El animado arranque de  ‘Complimentary Dismemberment Insurance’ nos ofrece una carismática muestra de folk pop instrumentado que engancha por su extraña progresión llena de algo así como psicodelia folky, siendo un excelente aunque discreto inicio.

Le sigue la imponente ‘This Day Is a Loaf’, con un tono más oscuro y guitarras algo más potentes, sin dejar de lado el sonido acústico y una melodía con guiños al grunge más folk de los ‘90 que se encuentra disimulada entre esos coros agudizados e irresistibles de los cuales es imposible escapar durante toda la canción. Simplemente magnifica.

En ‘Grow Up’ los ‘90 están más presentes que nunca: melodía alternativosa ganchera y efectiva, ligera guitarra con phaser de fondo entremezclada con criolla que será seguida de unas guitarras eléctricas fraseando sutilmente al mejor estilo torcido de Joey Santiago. Hasta se dan el lujo de jugar con unos teclados y vientos hacia el final de la canción que hacen del tema y de la primera parte del disco un producto redondo.

El resto del LP continuará avanzando a paso firme por una variada rampa de pop-folky interesante e irresistible, tanto por lo pegajoso de las melodías como por la cuidada instrumentación y producción, que no tiene desperdicio alguno, destacando la beatlera ‘Lil Norge’ (descendiente directa de las canciones del White Album), la psicodélica ‘But I Don’t Wanna Sing About Guitars’, que intercala magistralmente pasajes viajeros con folk y baroque pop y la marcha pop de ‘People’s Partay’, con una melodía tan pegajosa como insoportable, aunque innegablemente hitera.

La banda se da el lujo de construir una verdadera obra de arte del rock contemporáneo en ‘You Sleep Good Now’, que edificada sobre una base sencilla y ritmo constante, envuelve al oyente con una combinación implacable de guitarra acústica, mandolina, guitarras eléctricas espaciales y una melodía de voz épica. Pura emotividad en cuatro minutos, que parecen un parpadeo.

Para cerrar, en la ultima parte del trabajo, la extrema psicodelia de la instrumental ‘Hovering Above That Hill’ nos envía de un disparo a los ‘60 de Jefferson Airplane o The Byrds; la viajera ‘Denominator Bluise’ nos adentra en un verdadero trip en alguna playa, sin abandonar esa bella década antes citada en la cual los órganos y pianos, el folk psicodélico, los sonidos experimentales, los efectos de guitarra y las atmósferas densamente ácidas inundaron las mentes y oídos de miles de jóvenes.

El lanzamiento cierra con la dramática ‘Hosanna in the Forest” como broche de oro, cuya intro folky ambienta acompañada de ligeros y exquisitos pianos, que llevan a un clímax iniciado en la segunda mitad del disco, previo a una primera parte más pop y alternativa, pero igualmente de gran calidad.

Así, ‘Best of Gloucester County’ se erige no sólo como uno de los mejores y mas completos productos del año, sino como una verdadera obra de arte a la que, esperemos, la historia le tenga un lugar reservado en el futuro como una luz de excelente calidad musical, encendida en un momento de poca creatividad en la escena alternativa.

8,5 de 10

Review by Emanuel Muñoz.





Bayside – ‘Killing Time’

26 02 2011

Lanzamiento: 22 de Febrero de 2011
Genero: Alternative rock / Punk rock
Sello: Wind-Up
Productor: Gil Norton

Killing Time’ es un álbum de rock. Del lindo y del puro. De ese que ya no se encuentra, que no se mezcla con otros géneros. En su quinto álbum de estudio, Anthony Raneri nos presenta sólidos solos, suaves voces y una batería potente, todo combinado, dejándonos diez temas, la cantidad perfecta. El LP no tiene fallas notables, salvo su escasa diversidad.

Ya se dijo: los tres primeros temas son generalmente los mejores. Este es uno de esos casos (‘Already Gone’, ‘Sick Sick Sick’ y ‘Mona Lisa’). Ya estamos enamorados de esa guitarra. Cuarto track: ‘It’s Not a Bad Little War’. Gusta, pero ya se nota esa monotonía en los temas.

Lo mismo pasa con los tres temas que le siguen, ‘Sinking and Swimming on Long Island’, ‘Seeing Sound’ y ‘The Wrong Way’. Pero no nos amarga, ni mucho menos, porque los temas son buenos. Y eso nos basta, aunque falte la tan preciosa diversidad.

Luego, octavo track: ‘On Love, On Life’: una belleza que nos aleja de la repetición y nos muestra el lado menos agresivo de Bayside. Y en eso, ‘The New Flesh’ que de nuevo no tiene nada. El cierre con ‘Killing Time’, la más agresiva y pesada de las diez pistas.

Nos queda esa bonita expresión de haber escuchado algo ya conocido pero bello por igual. Una vista hacia las raíces. Decimos, por esta vez: ¡Basta de pop! ¡Basta de indie! ¡Que viva el rock!

7 de 10

Review by Chapa Zapata.





Radiohead – ‘The King of Limbs’

21 02 2011

Lanzamiento: 18 de Febrero de 2011 (digital)
Género: Alternative rock / Experimental rock
Sello: (ninguno)
Productor: Nigel Godrich

Nos tomó treinta y siete minutos escucharlo. Nos demoramos un puñado de horas repitiéndolo.

Nos tomó una charla y una cerveza tomar una decisión.

Podemos encarar el último disco de Radiohead de dos maneras.

La primera es recorrer el tortuoso camino de poner las cosas en perspectiva, catalogar una carrera, hablar de alternativas y de experimentación, diseccionar el laburo de una de las tres o cuatro bandas más influyentes de los últimos veinte años bajo el maniqueísmo O.K. Computer-The King of Limbs o Kid A-The King of Limbs o In Rainbows-The King of Limbs,  analizar la sorpresiva salida, la situación de la banda con respecto a la industria, el inmediato trabajo solista de Yorke y tratar de entender la vertiginosa expectativa que estos ocho temas generaron por el sólo hecho de ser. Ese otro maniqueísmo: amor-odio; que es lo que se espera de Radiohead y que es lo que Radiohead ofrece.

La segunda, la que creemos correcta, la que encaramos, es despojarse. Hablar sobre ‘The King of Limbs’ como producto atómico, libre de los laureles de producciones pretéritas que no le corresponden y de condenas que devienen de un pasado que tampoco es, necesariamente, suyo. Apreciarlo como hecho artístico sincero y aislado.

Nuestra aproximación, entonces, es la que sigue.

Esta banda de muchachos ingleses se despacha en ‘The King of Limbs’ con ocho temas de heterodoxia a veces evidente y a veces (las mejores) sutil e hipodérmica.
El álbum saluda en ‘Bloom’ con un piano e inmediatamente se deja caer en una intrincada e insistente línea de bajo y percusión que le allana el camino a una cansada voz de Thom Yorke.

‘Morning Mr. Magpie’ nos da otra cucharada (tal vez la más evidente) sobre lo irregular (esta es una palabra peligrosa, pero adecuada) del trabajo del bajo a lo largo de ‘The King of Limbs’. Colin Greenwood está haciendo cosas que no suelen hacerse (cosas que son nuevas) y ese es uno de los puntos más altos del disco. Yorke cambia su acercamiento al falsetto y suena a furia fría (You stole it all / Give it back) en un tema pulsante e hipnótico.

‘Little by Little’ y ‘Feral’ loopean para acompañar a los múltiples tonos de la complejísima voz de Yorke y nos hacen entender que Phil Selway también puede hacer lo que Greenwood hace en el bajo con su batería. El trabajo de percusión es preciosista y ajustadísimo, especialmente en la última de este tándem.

‘Lotus Flower’ (corte y video) es más straightforward: el bajo propone y el falsetto de Yorke es económico y efectivo y se adecúa a la propuesta lírica (There’s an empty space inside my heart / Where the wings take root / So now I’ll set you free) sin ningún esfuerzo. Ese es otro de los puntos altos del álbum: no hay ampulosidad de recursos, si bien abundan; no hay (no parece haber) nada forzado en la propuesta, monótona a veces en los loops, de ‘The King of Limbs’. Orgánicamente el álbum completo suena al buen discurrir del agua, sin aristas, sin que uno tenga que levantar la atención del producto para preguntarse que pasó ahí.

‘Codex’ y ‘Give Up the Ghost’ bajan el tono. Hasta el subsuelo. Un piano goteante en una y la primera impresión fuerte de que hay una guitarra en el álbum, aunque lánguida, en la otra, que acierta con sonido a violines a vestir el otra vez sentido trabajo vocal de Yorke, se ocupan de eso.

El occidente del disco es ‘Separator’, que, como el primer track, abunda en eco y le da documentos al disco. Acá entendemos la identidad de ‘The King of Limbs’. Esa apreciación de que cada cosa ocupa el lugar que le corresponde de la que hablábamos antes, de que aquello que no llama la atención es apreciable también. Incluso la letra del tema nos deja ver algo que sabíamos pero tal vez no colegíamos (Every woman blows her cover / In the eye of the beholder / I’m a fish now, out of water): ‘The King of Limbs’ es agua, es líquido, es orgánico aún entendiendo sus regentes arreglos electrónicos, es sencillo en su complejidad, de la que a veces parece pedir disculpas, es pasto y es cielo. Es humano.

Esta banda de muchachos ingleses se despacha en ‘The King of Limbs’ con ocho temas de heterodoxia a veces evidente y a veces (las mejores) sutil e hipodérmica. Ocho temas de entramada sencillez, de innovador acercamiento al bajo y a la percusión, de inefable calidad vocal, de ofrecimiento.

El mundo, luego, va a hacer del álbum un juguete, un sorete o un trofeo. Una colección de himnos o el tedio de una propuesta. Ninguna de esas cosas lo contiene. Afortunadamente.

8 de 10

Review by Fernando Urralburu.

 

 

Nos tomó treinta y siete minutos escucharlo. Nos demoramos un puñado de horas repitiéndolo.

 

Nos tomó una charla y una cerveza tomar una decisión.

 

Podemos encarar el último disco de Radiohead de dos maneras.

 

La primera es recorrer el tortuoso camino de poner las cosas en perspectiva, catalogar una carrera, hablar de alternativas y de experimentación, diseccionar el laburo de una de las tres o cuatro bandas más influyentes de los últimos veinte años bajo el maniqueísmo O.K. Computer-The King of Limbs o Kid A-The King of Limbs o In Rainbows-The King of Limbs, analizar la sorpresiva salida, la situación de la banda con respecto a la industria, el inmediato trabajo solista de Yorke y tratar de entender la vertiginosa expectativa que estos ocho temas generaron por el sólo hecho de ser. Ese otro maniqueísmo: amor-odio; que es lo que se espera de Radiohead y que es lo que Radiohead ofrece.

 

La segunda, la que creemos correcta, la que encaramos, es despojarse. Hablar sobre ‘The King of Limbs’ como producto atómico, libre de los laureles de producciones pretéritas que no le corresponden y de condenas que devienen de un pasado que tampoco es, necesariamente, suyo. Apreciarlo como hecho artístico sincero y aislado.

 

Nuestra aproximación, entonces, es la que sigue.

 

Esta banda de muchachos ingleses se despacha en ‘The King of Limbs’ con ocho temas de heterodoxia a veces evidente y a veces (las mejores) sutil e hipodérmica.

El álbum saluda en ‘Bloom’ con un piano e inmediatamente se deja caer en una intrincada e insistente línea de bajo y percusión que le allana el camino a una cansada voz de Thom Yorke.
 
‘Morning Mr. Magpie’ nos da otra cucharada (tal vez la más evidente) sobre lo irregular (esta es una palabra peligrosa, pero adecuada) del trabajo del bajo a lo largo de ‘The King of Limbs’. Colin Greenwood está haciendo cosas que no suelen hacerse (cosas que son nuevas) y ese es uno de los puntos más altos del disco. Yorke cambia su acercamiento al falsetto y suena a furia fría (You stole it all / Give it back) en un tema pulsante e hipnótico.
 
‘Little by Little’ y ‘Feral’ loopean para acompañar a los múltiples tonos de la complejísima voz de Yorke y nos hacen entender que Phil Selway también puede hacer lo que Greenwood hace en el bajo con su batería. El trabajo de percusión es preciosista y ajustadísimo, especialmente en la última de este tándem.
 
‘Lotus Flower’ (corte y video) es más straightforward: el bajo propone y el falsetto de Yorke es económico y efectivo y se adecúa a la propuesta lírica (There's an empty space inside my heart / Where the wings take root / So now I'll set you free) sin ningún esfuerzo. Ese es otro de los puntos altos del álbum: no hay ampulosidad de recursos, si bien abundan; no hay (no parece haber) nada forzado en la propuesta, monótona a veces en los loops, de ‘The King of Limbs’. Orgánicamente el álbum completo suena al buen discurrir del agua, sin aristas, sin que uno tenga que levantar la atención del producto para preguntarse que pasó ahí.
 
‘Codex’ y ‘Give Up the Ghost’ bajan el tono. Hasta el subsuelo. Un piano goteante en una y la primera impresión fuerte de que hay una guitarra en el álbum, aunque lánguida, en la otra, que acierta con sonido a violines a vestir el otra vez sentido trabajo vocal de Yorke, se ocupan de eso.
 
El occidente del disco es ‘Separator’, que, como el primer track, abunda en eco y le da documentos al disco. Acá entendemos la identidad de ‘The King of Limbs’. Esa apreciación de que cada cosa ocupa el lugar que le corresponde de la que hablábamos antes, de que aquello que no llama la atención es apreciable también. Incluso la letra del tema nos deja ver algo que sabíamos pero tal vez no colegíamos (Every woman blows her cover / In the eye of the beholder / I'm a fish now, out of water): ‘The King of Limbs’ es agua, es líquido, es orgánico aún entendiendo sus regentes arreglos electrónicos, es sencillo en su complejidad, de la que a veces parece pedir disculpas, es pasto y es cielo. Es humano.
 
Esta banda de muchachos ingleses se despacha en ‘The King of Limbs’ con ocho temas de heterodoxia a veces evidente y a veces (las mejores) sutil e hipodérmica. Ocho temas de entramada sencillez, de innovador acercamiento al bajo y a la percusión, de inefable calidad vocal, de ofrecimiento.
 
El mundo, luego, va a hacer del álbum un juguete, un sorete o un trofeo. Una colección de himnos o el tedio de una propuesta. Ninguna de esas cosas lo contiene. Afortunadamente.
 
8 de 10
 
Review by Fernando Urralburu.







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